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30-09-2005 Revista Internacional de la Cruz Roja ¿Tienen los terroristas la posibilidad de emplear las armas nucleares y radiológicas? ![]() Causa suma preocupación el hecho de que los terroristas puedan llegar a obtener armas nucleares o radiológicas y hacerlas detonar en una gran ciudad. Los autores examinan los requisitos y los obstáculos técnicos para obtener armas nucleares y radiológicas. ¿Qué dificultades se plantean para su obtención? ¿Podría superarlas una organización terrorista sin el apoyo directo de un Estado que posea armas nucleares? Los autores concluyen que, con toda probabilidad, las armas nucleares están fuera del alcance de los terroristas pero que no se puede descartar la posibilidad de que éstos empleen armas radiológicas en el futuro. Se debaten las consecuencias que tendrían tales ataques. Introducción
El siguiente ejemplo puede servir para demostrar las dificultades de compresión y, por consiguiente, las de fabricar un dispositivo nuclear improvisado de tipo implosión. A fin de comprimir un litro de agua a un volumen de medio litro o menos, se necesitaría una enorme presión y la menor asimetría podría causar un chorro, no una compresión. Como las fuerzas aglutinantes entre los átomos de un sólido son pequeñas en comparación con las fuerzas requeridas, los sólidos (por ejemplo, el uranio o el plutonio) en esa región de presión se comportan como líquidos y, por lo tanto, conforme a las leyes de la hidrodinámica. La dificultad de obtener la pericia necesaria, los requisitos técnicos (que, en varios aspectos, rayan en lo imposible), la falta de material disponible y la falta de experiencia en trabajo con ese tipo de material son razones por las que difícilmente un grupo subnacional podría asumir la fabricación de un dispositivo nuclear improvisado de tipo implosión con una compresión considerable. En resumen, para fabricar un arma utilizable, se necesita más que conocimiento sobre el funcionamiento de las armas nucleares y acceso a material fisible. ¿Los terroristas pueden adquirir armas nucleares robándolas (o comprando armas robadas)? Sin duda, la seguridad internacional depende de la seriedad con que los Estados que disponen de armas nucleares asuman sus responsabilidades. Las armas nucleares están alojadas en lugares bien protegidos y resguardados o en instalaciones de almacenamiento de armas nucleares. Un robo implicaría muchos riesgos y grandes esfuerzos por lo que respecta a personal, finanzas y organización. Sin el apoyo de personal interno y sin conocimiento del local, un robo de ese tipo es impensable. Hasta ahora, no ha habido ninguna denuncia confirmada, o creíble, de robos de esa naturaleza. Existen diferentes tipos de sistemas de protección y seguridad a fin de garantizar que, bajo ninguna circunstancia, se produzca una explosión nuclear no deseada. Los siguientes son algunos ejemplos:
También se sabe que, desde el decenio de 1970, en Estados Unidos existen sistemas de seguridad para armas nucleares que pueden destruir componentes críticos o volverlos inutilizables, si alguien manipula el arma inadecuadamente o si trata de abrirla. Las armas nucleares rusas también han incorporado sistemas de seguridad operacional y física similares. Si el arma nuclear no se destruye por completo cuando es abierta, y puede extraerse el material fisible, la cantidad no será suficiente para un diseño elemental; para obtener suficiente material, se necesitaría robar varias armas. Esos sistemas de seguridad operacional y física también garantizan que sea muy improbable el empleo eficaz de un arma robada. ¿Los terroristas tienen la posibilidad de emplear armas radiológicas? Definición: ¿qué es un arma radiológica? Un arma radiológica (o dispositivo de dispersión radiológica, DDR) es un dispositivo diseñado para dispersar material radiactivo en el medio ambiente, a fin de causar la muerte o de inutilizar un área. A veces, cuando se utilizan explosivos rompedores para dispersar material radiactivo, las armas radiológicas se llaman "bombas sucias". Un arma radiológica no es un arma nuclear. Si bien la bomba radiológica esparce uranio y plutonio, el efecto de la onda expansiva se debe sólo al explosivo rompedor; no se produce ninguna fisión nuclear, como ocurriría con una bomba nuclear. El efecto de onda expansiva de una bomba radiológica es, pues, el mismo que el efecto de onda expansiva de una bomba convencional que tenga la misma cantidad de material explosivo. Efectos de la radiación en los seres humanos Se utiliza el término "dosis" para hacer referencia a la cantidad de radiación que una persona recibe. La tasa de dosis se mide en unidades de miles de Sievert (Sv), llamadas miliSievert (cuya abreviatura es mSv) [3]. Básicamente, puede distinguirse entre efectos agudos, con los síntomas de la enfermedad de la radiación y posiblemente la muerte poco después de la irradiación, y los efectos de la radiación a largo plazo, con una probabilidad mayor de muerte por cáncer muchos años después de la irradiación. El valor umbral para la aparición de un síndrome de irradiación aguda es una dosis corporal de alrededor de 1.000 mSv. Para una población de todas las edades y ambos sexos, el número de muertes por cáncer como resultado de una irradiación crónica se calcula entre un 5% y un 6% por Sv [4]. No se conoce un valor umbral para ese efecto. ¿Cuán difícil es fabricar un arma radiológica? Para fabricar un arma radiológica, los terroristas necesitarían tener acceso a una cantidad suficiente de material radiactivo. Las fuentes radiactivas se utilizan en aplicaciones médicas, industriales, agrícolas y para investigación. Pueden hallarse en hospitales, instalaciones médicas y de irradiación industrial, universidades e incluso en hogares. Sin embargo, no todas esas fuentes serían adecuadas para utilizar en un DDR. La mayoría son demasiado débiles como para causar daños de envergadura. Además, muchas fuentes radiactivas se encuentran en forma metálica y no podrían ser esparcidas eficazmente por explosivos rompedores. Sin embargo, no puede descartarse por completo la posibilidad de que los terroristas obtengan el material adecuado y en cantidad suficiente para contaminar un área considerable. Para manipular en forma segura una fuente radiactiva fuerte, se requieren conocimientos de materiales radiactivos y de protección contra la radiación. En el caso de los terroristas o los "bombarderos suicidas", podemos suponer que la seguridad y el cáncer a largo plazo no se cuentan entre sus principales preocupaciones. Con respecto a la factibilidad técnica, podemos concluir que la fabricación de un arma radiológica es bastante posible. En todos los casos, se necesita una planificación y un conocimiento elaborados, un enfoque muy selectivo y montos de dinero considerables. Sin embargo, no existen obstáculos fundamentales que impidan a los terroristas construir armas radiológicas. A fin de prevenir el empleo de fuentes radiactivas en armas radiológicas, la Conferencia Internacional sobre la Seguridad de las Fuentes Radiactivas, celebrada en Viena, Austria, en 2003, abordó esas cuestiones e instó a que se tomaran medidas en el plano internacional. Como resultado directo, se revisó el "Código de Conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas" del OIEA, en 2003; se elaboraron y aprobaron en 2004 las "Directrices sobre la importación y exportación de fuentes radiactivas", y se concluyó recientemente la "Guía de seguridad sobre categorización de fuentes radiactivas". Más de setenta países ya han expresado su intención de observar las directrices establecidas en el "Código de conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas". El Grupo de los 8, en su reunión en Evian en 2003, expresó su pleno apoyo político a las acciones y al Código de Conducta del OIEA, y alentó a todos los Estados a trabajar para aumentar la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas. En Sea Island, en 2004, el Grupo de los 8 dio su apoyo a las "Directrices sobre la importación y exportación de fuentes radiactivas de alto riesgo", que fueron elaboradas bajo los auspicios del OIEA y luego respaldadas por la Conferencia General, en septiembre de 2004. En la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad de la ONU, en el preámbulo, se reconoce que la mayor parte de los Estados han tomado medidas de prevención efectivas de conformidad con las recomendaciones dadas en el Código de Conducta. Esas medidas de alcance internacional tienen el propósito de garantizar la seguridad de las fuentes radiactivas y de reducir la probabilidad de que una de esas fuentes caiga en manos de terroristas. Situaciones posibles de empleo de armas radiológicas Fuente de radiación cerrada Un emisor gamma genera un campo de radiación limitado localmente cuya intensidad disminuye rápidamente, cuando aumenta la distancia con respecto a la fuente. Un emisor gama fuerte podría esconderse en áreas de alta exposición, como zonas urbanas con alta densidad de población o instalaciones gubernamentales, donde se podría exponer a un elevado número de personas a una radiactividad intensa en un período corto. Es improbable que las personas expuestas a una fuente de ese tipo sufran un síndrome de irradiación aguda. Sin embargo, en el momento del descubrimiento, es probable que se den reacciones de pánico en todas las personas que hayan pasado cierto tiempo cerca de esa fuente. A largo plazo, las personas irradiadas por ésta podrían estar sujetas a un riesgo mayor, pero muy pequeño, probablemente no detectable estadísticamente, de cáncer. Una vez descubierta, la fuente puede ser protegida y retirada de manera relativamente fácil. Una opción alternativa sería el uso de una fuente de ese tipo para irradiar a un número limitado de personas en un período largo. En ese caso, esas personas podrían sufrir el síndrome de irradiación aguda e incluso podrían morir a consecuencia de la irradiación. Sin embargo, el número de víctimas de un ataque de esa naturaleza sería muy limitado. Contaminación de alimentos Es posible contaminar alimentos o bebidas mediante sustancias radiactivas, por ejemplo en plantas de producción, durante el transporte o en los comercios minoristas. El principal peligro en ese caso es una contaminación interna del consumidor. Incluso una contaminación selectiva y débil de sólo un número reducido de artículos tendría un efecto considerable en el público y podía causar severos daños económicos. Contaminación de agua potable Debido a su alta dilución en grandes cantidades de agua, la adición de sustancias radiactivas solubles, incluso en grandes cantidades, a agua potable en sistemas de abastecimiento y distribución de agua no provoca, en principio, una contaminación que sería peligrosa para el consumidor. Sin embargo, pueden excederse los bajos valores de tolerancia para el agua potable, lo que puede requerir costosas medidas de mitigación. Dispositivo explosivo con material radiactivo La detonación de un dispositivo explosivo al que se han añadido sustancias radiactivas produce contaminación tanto en forma local como en áreas extensas. Los dispositivos de ese tipo por lo general se llaman "bombas sucias". La contaminación local es causada por el material radiactivo expulsado. La zona amplia de contaminación resulta de la propagación y la deposición de aerosoles producidas por la explosión. La inhalación de aerosoles radiactivos produce irradiación interna en las personas. Las personas heridas pueden contaminarse. Es muy probable que las personas contaminadas sean trasladadas a hospitales, que también resultarán contaminados. En tal caso, la descontaminación puede ser difícil y costosa, y requerir mucho tiempo. Contaminación del aire por medio de aerosoles Con el equipamiento técnico adecuado, es posible producir un aerosol fácilmente respirable. El esparcimiento de una solución de radionúclidos en un edificio público podría hacer que las personas en su interior respiren aire contaminado. Además, la deposición de aerosoles podría causar una contaminación superficial tanto de las personas como del piso del edificio. Un ataque de ese tipo puede suscitar el temor de que las personas afectadas contraigan cáncer y dar lugar al cierre del edificio durante el tiempo necesario para la descontaminación, además de generar pérdidas económicas e importantes gastos en descontaminación. Consecuencias del empleo de armas radiológicas Tras el empleo de un arma radiológica, una zona quedaría contaminada con sustancias radiactivas, sobre todo en las dos últimas situaciones mencionadas más arriba. El tamaño de esa zona dependerá, entre otros factores, de los medios utilizados para dispersar el material radiactivo, la cantidad de material radiactivo, las condiciones meteorológicas. Por lo general, la contaminación radiactiva en una zona afectada disminuye con la distancia del punto cero. La contaminación también disminuye con el tiempo. En primer lugar, las condiciones climáticas continuamente extraen la radiactividad de la zona contaminada; en segundo lugar; también se da una desintegración natural de los radionúclidos. Algunos modelos matemáticos han mostrado que, en el caso de un ataque con bomba sucia, puede preverse una dosis máxima de 10 mSv/h en el sitio de la explosión. Ese valor depende, por supuesto, de los parámetros hipotéticos, como la actividad, las condiciones meteorológicas y la cantidad de explosivos. Una persona debería pasar unas cien horas en esa zona para tener un 5% de probabilidades de desarrollar los síntomas de una enfermedad de irradiación aguda. Esto hace prácticamente imposible que los habitantes, los servicios o las personas que hayan pasado por la zona afectada acumulen una dosis de irradiación suficientemente alta como para sufrir la enfermedad de la irradiación o morir. Por lo tanto, es improbable que la radiactividad emitida por un arma radiológica presente un riesgo grave o agudo para la salud. Pero puede resultar necesario tomar medidas para prevenir o reducir los daños a largo plazo de la radiación sobre la población afectada (un posible aumento de los riesgos de cáncer y de leucemia). La Comisión Internacional sobre Protección Radiológica (CIPR) recomienda que se tomen medidas si la dosis que se prevé que resulte de todas las fuentes de irradiación conocidas sobre la población excede los 10 mSv/año [5]. En principio, en función del grado de contaminación, pueden tomarse las siguientes medidas para proteger a la población:
El hecho de permanecer dentro de una vivienda ofrece un factor de seguridad de aproximadamente 10, es decir cuando la intensidad de la dosis ambiente medida en el exterior es de 1 mSv/h, es de 0,1 mSv/ en el interior. Se puede ordenar la evacuación por un período de tiempo corto solamente, para permitir que las organizaciones de protección civil inspeccionen y descontaminen sin obstáculos la zona afectada. La evacuación también es una posibilidad cuando un edificio no dispone de la protección adecuada o las condiciones en su interior son demasiado restrictivas como para ser tolerables. Si resulta imposible o demasiado costoso descontaminar un área, es posible considerar la reubicación de la población y el cierre del área. En el caso de contaminación radiactiva, esas medidas pueden disminuir e incluso eliminar por completo los riesgos para la salud. El riesgo de cáncer inducido por la irradiación podría reducirse hasta un grado tal que no pueda preverse un aumento comprobable de la incidencia del cáncer. Sólo desde el punto de vista de los riesgos para la salud, podrían tomarse las medidas necesarias sin premura indebida, dado que una demora de varios días difícilmente podría conllevar alguna diferencia. La contaminación sería, posiblemente, tan débil que todas las medidas tomadas serían superfluas. En el caso de una contaminación de alto nivel, podría ser necesario descontaminar a las personas, las calles y los edificios afectados, es decir sacarles el material radiactivo. Un cambio de vestimenta y una ducha concienzuda suelen ser suficientes para descontaminar a una persona. Descontaminar las calles, las plazas y los edificios es bastante más complicado; se los debe rociar con mucha agua y luego fregar, a veces incluso aspirar. En función del tipo de contaminación y de la superficie, ese procedimiento elimina del 10 al 90% de la radiactividad; pueden necesitarse varias operaciones repetidas para lograr un efecto significativo. Algunas sustancias radiactivas pueden mezclarse con el asfalto o el hormigón, de tal modo que los procedimientos descritos pueden no tener efecto. En esos casos, puede ser necesario quitar el recubrimiento externo de edificios y calles, y eliminarlo como desechos radiactivos. En las zonas que no pueden ser descontaminadas, como jardines o parques, debe quitarse una capa del suelo vegetal hasta una profundidad de 20 a 30 cm, lo que conlleva la eliminación de mayores cantidades de desechos radiactivos. El ejército, las unidades de protección y apoyo y las compañías privadas probablemente intervengan para efectuar una tarea de tal magnitud. Tras una descontaminación efectiva, la población podría regresar a sus hogares después de unos pocos días o meses. Si el esfuerzo fracasa, puede ser necesario demoler y reconstruir los edificios afectados y/o reubicar a la población. La confianza de la población en que las autoridades estén haciendo lo correcto puede verse socavada por la gran cantidad de recomendaciones y normas sobre protección contra la radiación, que a veces son contradictorias. Un estudio en Estados Unidos muestra que cerca de un 40% de las personas no seguirían las instrucciones oficiales y en todo caso tratarían de huir del sitio lo más pronto posible [6]. En Estados Unidos, en 2004, podían aplicarse seis normativas que establecían diferentes límites de dosis para efectuar una limpieza de dispositivos de dispersión radiológica [7]. Mientras los expertos y los políticos sigan debatiendo sobre argumentos irresueltos, la confianza de la opinión pública será cada vez menor. Lo que demorará las soluciones y, por ende, aumentará el impacto de los DDR y los costos y, eventualmente, conducirá a soluciones costosas e innecesarias, que sólo se tomarán para recuperar la confianza pública. En una zona con alta densidad de población, la descontaminación profunda de incluso un área relativamente pequeña probablemente conllevaría costos inmensos. Las compañías locales tal vez tengan que cerrar temporalmente; muchos habitantes tendrían que mudarse. Aparte de estos costos más o menos directos, la incertidumbre y la conmoción sufridas por buena parte de la población generaría gastos generales considerables. Aunque el riesgo para la salud pueda ser marginal, las ciudades o incluso las regiones afectadas perderían buena parte de su atracción para los habitantes, las empresas y los turistas. En el peor de los casos, ello generaría costos de varios centenares de miles de millones de dólares estadounidenses. Conclusiones Para conseguir un arma nuclear, los terroristas deberían sortear obstáculos sumamente difíciles. La probabilidad de que los terroristas empleen un arma de ese tipo es, por lo tanto, muy baja. Fabricar armas nucleares es una tarea difícil, incluso para los países. Irak lo intentó hace quince años, a través de un proyecto que requirió 10 mil millones de dólares estadounidenses y 7.000 empleados, y no tuvo éxito. Además, el Tratado de No Proliferación, el principal pilar de la no proliferación de armas nucleares, ha sido fortalecido y se han mejorado consecuentemente las salvaguardias previstas. Ahora sería muy difícil para los miembros de ese Tratado fabricar armas nucleares sin despertar sospechas, especialmente para los países donde el Protocolo adicional a los Acuerdos de Salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica, de 1997, está en vigor. La fabricación de un arma nuclear en secreto por un grupo subestatal es aún más improbable. Las medidas habituales contra la proliferación de armas nucleares impiden el terrorismo nuclear. Por consiguiente, un mayor compromiso para fortalecer el Tratado de No Proliferación, la reducción de las ojivas nucleares, así como del material fisible crítico permitirían disminuir aún más el riesgo de terrorismo nuclear. A diferencia del caso de las armas nucleares, concluimos de nuestro estudio que, en principio, no existen obstáculos insuperables para la adquisición y el empleo de armas radiológicas por un grupo terrorista bien organizado, aunque esa actividad requiere alta tecnología y es, por lo tanto, muy difícil. Los expertos estiman que la probabilidad de que se perpetre un ataque de esa índole en los próximos diez años es del 40% [8]. La mayor parte de los países no cuentan con programas bien elaborados para el manejo de un ataque con DDR. Esos programas deberían abarcar la educación pública, la preparación para primeros auxilios y las normas que definan los niveles de contaminación con los que se puede vivir, en caso de que se perpetrara un ataque de ese tipo. Si las estimaciones de los expertos son correctas, se necesita con urgencia una acción de contingencia para evitar el pánico y mitigar las consecuencias posibles de tal ataque. Notas [1] Bernard Anet, Ernst Schmid, Christoph Wirz, "Nuclear terrorism: A threat to Switzerland?", Spiez Laboratory, Informe interno, LS2000-03, 2000. [2] Rendimiento: energía liberada, comúnmente se expresa en kilotones de TNT equivalente (kT); 1 kT equivale a 10¹² calorías o a 4.19 x 10¹² julios. [3] 1 mSv es lo mismo que 100 mrem. [4] Informe del Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica, ante la Asamblea General, por lo general conocido como Informe UNSCEAR 2000. [5] Protection of the Public in Situations of Prolonged Radiation Exposures, Publicación de la CIPR, 82, 2000. [6] Roz D. Lasker, Redefining Readiness: Terrorism Planning through the Eyes of the Public, Center for the Advancement of Collaborative Strategies in Health, Academia de Medicina de Nueva York, 14 de septiembre de 2004. [7] D. Elcock, G.A. Klemic, A. L. Taboas, "Establishing remediation levels in response to a radiological dispersal event" (o bomba sucia), Environ. Sci. & Technol., vol. 38, n.º 9, pp. 2505-2512. [8] Richard G. Lugar, The Lugar Survey on Proliferation: Threats and Responses, junio de 2005, disponible en http://lugar.senate.gov/reports/NPSurvey.pdf (consultado el 12 de septiembre de 2005). Anexo – Algunos términos básicos de física nuclear Se explican a continuación los términos más importantes para comprender los principios y los mecanismos de las armas nucleares y radiológicas. Isótopos Los núcleos atómicos constan de protones y neutrones. El número de protones determina el elemento. Por ejemplo, un núcleo de uranio está formado por 92 protones y un núcleo de plutonio, por 94. Los núcleos de un elemento pueden tener diferentes números de neutrones; se habla entonces de diferentes isótopos de ese elemento. Radiactividad, vida media Los núcleos atómicos radiactivos tienen la propiedad de emitir, sin ninguna influencia externa, una partícula: de ese modo, se convierten en diferentes núcleos. En el caso de una desintegración alfa, el núcleo atómico emite una partícula alfa que consiste en dos protones y dos neutrones; entonces el núcleo pierde la correspondiente cantidad de masa. En el caso de una desintegración beta, el núcleo emite un electrón, una llamada partícula beta; su masa, sin embargo, sigue siendo casi constante. Tanto la desintegración alfa como la desintegración beta pueden estar acompañadas por la llamada radiación gamma, que es una radiación electromagnética altamente energética. Una hoja de papel o varios metros cúbicos de aire podrán detener una radiación alfa. Una radiación beta podrá ser detenida con un libro delgado, mientras que los rayos gama pueden atravesar paredes. El comportamiento temporal de la desintegración radiactiva se caracteriza por la vida media, que es el tiempo necesario para reducir la cantidad de material radiactivo por un factor de 2. Fisión espontánea Por fisión espontánea se entiende la desintegración radiactiva en que se divide un núcleo atómico, sin influencia externa, en dos o, muy rara vez, tres fragmentos. Al mismo tiempo, se liberan algunos neutrones, radiación gamma y energía (en forma de energía cinética de las partículas). Fisión inducida / reacción en cadena Los neutrones pueden chocar con los núcleos y ser capturados. Pero los neutrones capturados por algunos isótopos pesados también pueden causar la división de los núcleos; esto induce la fisión. Con cada fisión, se liberan neutrones que pueden inducir más fisiones. Se inicia una llamada reacción en cadena. El material fisible está compuesto de isótopos que pueden ser divididos por neutrones de cualquier energía y pueden sostener una reacción de fisión en cadena. Masa crítica La masa crítica de un ensamblaje de material fisible es la cantidad necesaria para una reacción nuclear en cadena sostenida. En un ensamblaje más grande, la reacción aumenta a una velocidad exponencial; esto se llama masa supercrítica. La masa crítica no es constante. La masa crítica más pequeña para el material fisible resulta en forma de esfera, dado que su relación de superficie al volumen es mínima. La masa crítica puede ser reducida si los neutrones que se escapan del material fisible son reflejados hacia atrás. Además, la masa crítica es inversamente proporcional al cuadrado de la densidad. En el cuadro 1, se proporcionan las masas críticas para el isótopo del plutonio 239 y diferentes mezclas de isótopos de uranio.
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