El diez por ciento de las enfermeras, médicos y otros miembros del personal de los hospitales no puede ir a trabajar por la falta de transporte. Por ende, los pacientes tienen que esperar para operarse. Algunos ya ni siquiera intentan llegar al hospital. Las escuelas y las universidades funcionan en forma sólo parcial, puesto que entre el 15 y el 20 por ciento de los niños, los estudiantes y los profesores están ausentes. En las calles, normalmente bulliciosas, hay poco automóviles. Incluso en la ciudad de Gaza, los asnos se han transformado en el medio de transporte normal.
La crisis afecta la vida cotidiana
"Esta situación afecta todos los aspectos de la vida cotidiana. Los agricultores no pueden cosechar, los pescadores no pueden salir al mar y los trabajadores tienen dificultades en desplazarse", dice Antoine Grand, jefe de la subdelegación del CICR en Gaza.
Si la crisis del combustible no se resuelve pronto, tendrá graves efectos en la alimentación, la salud y la educación en Gaza. El combustible que alimenta los generadores de reserva de los hospitales y las estaciones de bombeo de aguas servidas está a punto de agotarse. Cuando se acabe, esas instalaciones dependerán por completo de las líneas eléctricas principales y quedarán expuestas a los cortes de energía.
Pérdida de cosechas
Añade Grand: "La falta de combustible también afectará severamente al sector agrícola y a la industria pesquera. Se aproxima la temporada de la sardina, y en los próximos días y semanas comienza la cosecha de cebolla y ajo. Si no se dispone de combustible para las cosechadoras y el riego, los cultivos se echarán a perder".
La ONU, forzada a interrumpir la distribución de alimentos
La crisis afecta también a las organizaciones humanitarias. Sin combustible desde el 24 de abril, el Organismo de Obras Públicas y Socorro para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNWRA) se vio forzado a interrumpir las distribuciones de alimentos. Médicos sin Fronteras ha tenido que reducir sus actividades. Hasta que no reciban diesel para los camiones, ni el UNWRA ni el Programa Mundial de Alimentos, que, sumados, alimentan a más de un millón de personas en Gaza, podrán distribuir alimentos.
Como señala Grand, "la suspensión de esta asistencia tendrá consecuencias catastróficas".
El CICR ya ha reclamado, en numerosas ocasiones, una solución política al conflicto en curso, señalando que la resolución de los problemas se encuentra muy lejos del alcance de las organizaciones humanitarias. Actualmente, los colaboradores humanitarios tienen graves dificultades para llevar a cabo sus actividades.
Se agota el combustible
El volumen de combustible para los habitantes de Gaza viene disminuyendo desde octubre de 2007. En marzo de 2008, se había reducido aproximadamente en un 80 por ciento, mientras que el volumen de diesel disponible había bajado a la mitad. El 7 de abril, los distribuidores de combustible de Gaza fueron a la huelga, en protesta por la falta de combustible. Tras el asesinato de dos trabajadores israelíes por militantes palestinos en una estación de servicio en Nahal Oz, cerca de Gaza, Israel aplicó nuevas restricciones al volumen de combustible que ingresa en la Franja.
Antoine Grand: "Exhortamos a todas las partes a hacer lo posible para que la población civil de Gaza goce de una vida normal y digna".