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31-05-1997 Revista Internacional de la Cruz Roja No 141, pp. 347-358 Declaración de Kampala - Declaración de Copenhague - Acción y Mediación ![]() La Revista publica a continuación las declaraciones finales recientemente aprobadas por dos conferencias zonales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja: - Declaración de Copenhague, aprobada por la 5a. Conferencia Regional Europea, el 20 de marzo de 1997, en Copenhague (Dinamarca) Declaración de Kampala La IV Conferencia Panafricana tuvo lugar en Kampala (Uganda) del 23 al 27 de septiembre de 1996; asistieron delegados de 49 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Bajo el lema “Unidos para el futuro de África”, la Conferencia se centró en los grandes temas siguientes y que conciernen, en particular, al continente africano:
Tras una semana de estudio y de debates, la Conferencia: observa que de 800 millones de habitantes de África, un porcentaje elevado no puede satisfacer sus necesidades básicas; 30 millones de niños de corta edad sufren de desnutrición grave; la esperanza de vida de los africanos es la más baja del mundo; la pandemia de SIDA hace que la población de ese continente sea cada vez más vulnerable y que una parte considerable de esa población no pueda tener acceso a los servicios sanitarios básicos ni al agua potable; comprueba que África, en estos últimos años, ha logrado brillantes resultados:aumento del número de Gobiernos representativos; cese de grandes conflictos de larga duración; crecimiento y desarrollo económico en varias regiones. No obstante, el futuro del continente africano sigue siendo el más dramático de la tierra. Las precarias condiciones socioeconómicas y políticas pueden dar lugar a nuevos períodos de inestabilidad y de desplazamientos de población, así como a un mayor deterioro de las condiciones de los más vulnerables; reconoce el importante papel de la mujer en África en cuanto a la producción alimentaria, la educación de los niños y la salud de las familias, pero preocupan las desigualdades, la marginalización y la violencia de que son víctimas las mujeres; comprueba que la Federación Internacional, al adoptar el Plan Estratégico de Trabajo para el Decenio de 1990, se compromete a orientar sus esfuerzos colectivos hacia el logro de unas mejores condiciones para las personas más vulnerables. Con esa finalidad se trazarán las prioridades y los programas de la Secretaría de la Federación y del conjunto de las Sociedades Nacionales para el siglo XXI; comprueba que son ingentes los retos humanitarios del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en África, que los conflictos y desplazamientos forzosos de la población, a causa del deterioro socioeconómico y de las tensiones etnopolíticas, aumentan a un ritmo alarmante desde hace algunos años (actualmente, hay 7 millones de refugiados y 20 millones de desplazados interiormente en África) [1]; se preocupa por las secuelas de los conflictos armados, la proliferación de las minas antipersonal, el número creciente de niños soldados y otros niños afectados por los conflictos, la violencia contra las mujeres y los problemas relacionados con la desmovilización; reconoce que las Sociedades Nacionales de África deben reaccionar de manera enérgica, a fin de poder satisfacer las necesidades de los más vulnerables, a pesar de la disminución de los recursos, la proliferación de las instituciones humanitarias y la mediocridad de la economía de muchos países africanos; conviene en que la finalidad del desarrollo es mejorar la calidad de vida de la población de África, en particular de las personas más vulnerables, mediante programas comunitarios duraderos y trazados de conformidad con las capacidades para que, a largo plazo, sean menos dependientes de la ayuda externa; resalta el éxito del Movimiento y su excepcional ventaja de ser una de las redes humanitarias más extensas y completas del continente. África cuenta hoy con 53 Sociedades Nacionales, con casi 2,5 millones de voluntarios que brindan su tiempo y su esfuerzo y con 7.000 empleados a su servicio; atribuye gran importancia a los Principios Fundamentales del Movimiento y a sumisión de índole humanitaria; se ofrece para actuar como Federación Internacional en África y compartir competencias y recursos que, en colaboración con las poblaciones en peligro, sirvan para hallar soluciones prácticas.
Reconociendo la crítica situación del continente africano, la Conferencia declara: i. Como Sociedades Nacionales, estableceremos nuestros órdenes del día con miras a poner en práctica los Principios Fundamentales del Movimiento y la Declaración de Misión de la Federación Internacional. Definiremos nuestras prioridades tras haber identificado a las personas más vulnerables y las causas de su situación. ii. Además de tomar medidas para mitigar el sufrimiento, debemos garantizar el respeto por la dignidad humana y por los valores de índole humanitaria. Haremos aun más para defender la causa de los más vulnerables, hablando con conocimiento de causa y sin comprometer los Principios Fundamentales. iii. Participaremos en el desarrollo comunitario prestando servicios sanitarios. iv. Velaremos por que la participación de las mujeres en los órganos directivos y de gestión de nuestras Sociedades, sea proporcional y en pie de igualdad, así como por que participen en el trazado y la aplicación de nuestros programas. v. Permitiremos a nuestros jóvenes asumir responsabilidades en la dirección y en la gestión de nuestras Sociedades, a nivel tanto nacional como internacional. vi. A fin de suscitar respeto, la Sociedad Nacional debe dar una imagen de credibilidad, transparencia y honradez. Debemos establecer prácticas administrativas y financieras normalizadas y racionales para nuestros programas de asistencia. Para ello se precisa el apoyo de una estrategia de comunicación que oriente y establezca nuestras relaciones con el mundo exterior. vii. En nuestra labor de socorro debemos aumentar nuestros recursos humanos y facilitar socorros teniendo en cuenta las capacidades de la población siniestrada e integrando las actividades del desarrollo. viii. Descentralizaremos la autoridad de las Sociedades Nacionales, delegándola a las secciones, aunque conservando buenas relaciones jerárquicas. Debemos informar mejor acerca de nuestras actividades a nuestros miembros, a las personas a quienes asistimos y a aquellas de las que recibimos ayuda. ix. Cuando los servicios públicos, el estado de derecho y el orden público se hayan desmoronado, las Sociedades Nacionales seguirán prestando servicios de índole humanitaria auncuando no haya gobierno. x. Nos comprometemos a crear fuentes locales de ingresos, a fin de garantizar el autoabastecimiento. xi. Algunos de los retos y de las posibilidades de África sobrepasan las fronteras nacionales. Fortaleceremos la cooperación zonal entre las Sociedades Nacionales, utilizando al máximo las instalaciones de las delegaciones zonales de la Federación. xii. Nos comprometemos a hacernos miembros efectivos de la Federación Internacional, a contribuir en la elaboración de políticas, a reconocer las competencias de los africanos, a formarlos como delegados e incluirlos en la realización de los programas de la Federación Internacional, sobre todo para África. Cumpliremos con nuestro compromiso por lo que atañe a nuestras pasadas y presentes contribuciones estatutarias debidas a la Federación Internacional. xiii. Reconocemos que los órganos directivos y de gestión de nuestras Sociedades Nacionales tienen funciones precisas y complementarias. Estableceremos las estructuras de dirección de conformidad con la integridad y las de gestión según las competencias profesionales necesarias para dirigir nuestras organizaciones. Definiremos claramente las relaciones entre funciones de dirección y administrativas. xiv. Nuestros colaboradores son nuestro principal recurso para prestar asistencia y hacer respetar la dignidad humana. Potenciaremos nuestros recursos humanos, tanto voluntarios como asalariados. xv. Para actuar como Federación Internacional y colaborar con el CICR, definiremos la índole de nuestras relaciones, en particular centrándonos en las cuestiones relativas a: integridad, obligación de informar acerca de la cooperación, funciones y responsabilidades, respeto mutuo. xvi. Nos comprometemos a aplicar nuestro plan de acción debidamente aprobado, en colaboración con la población más vulnerable, e invitamos a la Secretaría de la Federación, al CICR, a las Sociedades hermanas, a los gobiernos y a otros colaboradores a apoyar nuestra labor respetando nuestras prioridades y nuestros planes. De conformidad con el plan de acción de la presente declaración, esperamos de nuestros colaboradores las relaciones siguientes, a nivel:
de nuestra colectividad:
del Movimiento:
de otras instituciones:
Notas:
******* Declaración de Copenhague — Acción y Mediación adoptada por la 5a Conferencia Regional Europea de la Cruz Roja y “Los pueblos europeos y sus Gobiernos abrigan la ferviente esperanza de que ustedes, los integrantes de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, hagan valer su condición privilegiada en materia de neutralidad, imparcialidad e independencia a fin de convertirse en una fuerza decisiva para mejorar la situación de las personas más vulnerables. Tienen ustedes ante sí la delicada misión de actuar como la conciencia social de la nueva Europa”. Declaración del orador principal La Conferencia nos ha permitido extraer enseñanzas de las intervenciones de oradores versados en distintas materias, de la mesa redonda sobre comunicación, y de nuestros aportes mutuos. Si bien hemos sabido mostrarnos a la altura de muchos de los nuevos desafíos, deberemos continuar aprovechando todas las oportunidades para renovar nuestra voluntad de cambio y nuestra constante búsqueda de medios tendientes a desplegar cada vez con mayor eficacia nuestra labor en favor de las personas más vulnerables.
Perspectiva de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sobre la Europa contemporánea Europa atraviesa una etapa de radical transformación. Cunde en ella la democracia, pero mengua el orden; se multiplican los mercados libres, pero disminuye el empleo; se reduce el temor de guerra internacional, pero aumenta la inseguridad ciudadana. La violencia, con su corolario de privaciones y sufrimientos, afecta la vida de millones de personas. Una vez más, los conflictos armados se inscriben en la realidad europea. Disturbios internos, en los cuales no reina una clara distinción entre combatientes y no combatientes. Guerras en las cuales, de manera flagrante, se hace caso omiso de las normas del derecho internacional humanitario. Individuos, familias y comunidades huyen de una a otra zona tanto en sus respectivos países como a través de las fronteras. Para muchos, he ahí la realidad contemporánea. En años anteriores, el Estado desempeñaba una función primordial y directa en la prestación de servicios sociales y de seguridad. En la Europa actual, muchos sistemas de bienestar social se ven radicalmente trastocados, cuando no disgregados. Los gobiernos de muchos Estados recurren a organizaciones y empresas comerciales para que suministren servicios a las personas más vulnerables, concediéndoles a menudo los medios legislativos y financieros para ayudarlos en esa tarea. La sociedad civil y las organizaciones sin fines lucrativos adquieren creciente importancia en la prestación de ayuda a las personas más vulnerables. Muchas personas en Europa han de hacer frente a un deterioro, —y quizás a una inminente crisis—, de los servicios de atención de salud y bienestar social, sin precedentes en la región durante los últimos cincuenta años. La esperanza de vida disminuye en muchos países, mientras aumenta la incidencia de enfermedades transmisibles y de dolencias vinculadas con el estilo de vida. En nuestros países, la vulnerabilidad está individualizada y cambia con el tiempo. No todos los ancianos son vulnerables, pero si lo son muchos de ellos que sufren de miseria y aislamiento. No todas las minorías étnicas son vulnerables, pero pueden serlo los solicitantes de asilo y los trabajadores migrantes. No todos los niños son vulnerables, pero sí lo son aquellos que sufren las consecuencias deconflictos armados o que huyen de la violencia. Los varones y las mujeres padecen de distintas formas las catástrofes y son vulnerables en distintos aspectos.
El desafío para las Sociedades Nacionales europeas El cometido de la Cruz Roja y la Media Luna Roja es mejorar la situación de las personas más vulnerables. Consideramos que las personas son vulnerables cuando están expuestas a serios riesgos o amenazas, y cuando carecen de recursos personales, familiares, comunitarios, o públicos, para disfrutar en permanencia de buenas condiciones de salud y bienestar. El problema candente para las Sociedades Nacionales europeas consiste en individualizar a las personas más vulnerables y convertirse en la conciencia social respecto de su suerte. Habremos de concebir estrategias adecuadas para prestarles asistencia de manera accesible, con óptima eficiencia y eficacia. Estos servicios tendrán por objeto mitigar el sufrimiento que provocan los atentados, ya sean furtivos o manifiestos, contra la salud y el bienestar humanos. Al mismo tiempo, las Sociedades Nacionales europeas no deberán perder de vista las obligaciones internacionales que les incumben dentro y fuera de Europa. La asistencia a las personas más vulnerables en otros países, por conducto de las respectivas Sociedades Nacionales, constituye también una prioridad fundamental.
Servicios y actividades en la comunidad Creemos en los valores de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y abogaremos en favor de ellos. Nuestra labor se inspirará en los Principios Fundamentales y en el cometido de la Federación de asistir a las personas más vulnerables, sobre los que reposan dichos valores. Como Sociedades Nacionales deberemos demostrar que aplicamos estos valores en el curso de nuestras actividades. Mediaremos enérgicamente en favor de los derechos e intereses de las personas más vulnerables, seleccionando cuidadosamente los principales sectores de nuestra actividad de mediación y fundamentaremos nuestros argumentos en informaciones fidedignas, en nuestra experiencia, en los Principios Fundamentales, y en las políticas de la Federación. Orientaremos nuestros servicios en beneficio de las personas más vulnerables y en las circunstancias en que más lo sean. A tales fines, cada Sociedad Nacional determinará en permanencia quiénes son las personas más vulnerables en su respectivo país, y cuáles son los servicios que con mayor aptitud puede prestar. En particular, aspiramos a desempeñar nuestro papel en la prevención de conflictos, crisis sanitarias y otros sucesos que menoscaban gravemente la dignidad humana. Proporcionaremos los servicios que con mayor urgencia necesiten las personas más vulnerables, mediante los cuales se les brinde asistencia física directa y apoyo emocional y psicológico, así como servicios para proporcionarles información, o en los que se aproveche la misma para mediar en favor de sus intereses. Reconocemos que esta manera de combatir la vulnerabilidad conllevará profundas consecuencias para todas las Sociedades Nacionales. Siempre que sea posible, asociaremos a las personas vulnerables en la prestación de servicios, afianzando sus capacidades y reconociendo las aptitudes que pueden aportar a la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Promoveremos el derecho internacional humanitario y el respeto por el emblema, así como del espíritu que los sustenta. Exhortaremos a la plena observancia y la comprensión de ese derecho en cada uno de nuestros países. Continuaremos respaldando las actividades del CICR y de todos los componentes del Movimiento en favor de las víctimas de conflictos armados y de la violencia.
Plataforma para la acción de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja Estableceremos siempre un vínculo entre la acción y los ideales. Quienes aporten su colaboración a las Sociedades Nacionales habrán de hallar inspiración en nuestros valores y contar con oportunidades para ponerlos en práctica concretamente, en la prestación de servicios vitales a las personas más vulnerables. En calidad de dirigentes de las Sociedades Nacionales, somos custodios de nuestro cometido. Reconocemos la necesidad de adaptar constantemente nuestras organizaciones y los servicios que prestan para atender a las necesidades de las personas más vulnerables, y de velar con responsabilidad por que nuestras actividades se ejecuten de conformidad con los Principios Fundamentales y el Plan Estratégico de Trabajo de la Federación. Estamos firmemente decididos a mantener elevadas pautas de dirección y reconocemos la necesidad de impartir a los dirigentes formación en materia de métodos de conducción y procedimientos administrativos. Fomentaremos mayores niveles de concientización y dedicación por parte de los dirigentes de las Sociedades Nacionales en cuanto a la necesidad de instaurar la paridad de representación de ambos sexos tanto en los órganos de gobierno y de gestión como en las actividades prácticas. Alentaremos la intervención de los jóvenes en la elaboración de los planes nacionales de actividades y, favoreceremos decididamente la participación de la juventud a todos los niveles dentro de nuestras Sociedades Nacionales. Mantenemos la firme determinación de realizar evaluaciones de la vulnerabilidad y de la capacidad en los planos local y nacional, y de informarnos mutuamente acerca de las metodologías aplicadas en tales evaluaciones y de las experiencias obtenidas. Instamos a la Secretaría de la Federación a que elabore instrumentos adicionales para llevar a cabo esas evaluaciones y nos comprometemos a realizar dentro de los próximos cinco años las respectivas evaluaciones a nivel nacional. Invitamos al secretario general de la Federación a que sistemáticamente fomente la función de la Secretaría en calidad de artífice de la cooperación y así, respalde nuestro empeño por colaborar como incumbe a una federación y por establecer relaciones de colaboración duraderas en beneficio mutuo. Forjaremos alianzas entre las Sociedades Nacionales en Europa, a saber, acuerdos de cooperación, fundamentados en necesidades comunes y en un respaldo mutuo, a diferencia del flujo unilateral de recursos financieros. En particular, apoyaremos las iniciativas tomadas por las Sociedades Nacionales en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) que emanan de la Declaración de Almaty. Solicitamos al secretario general de la Federación que, en el curso de los próximos seis meses, elabore un plan de acción para que las Sociedades Nacionales europeas y la Federación aborden la inminente crisis sanitaria en Europa. El plan de acción deberá someterse a consideración de dichas Sociedades Nacionales, por cuyo conducto se recabarán recursos para su ejecución.
Colaboración con terceros Aprovecharemos nuestra relación privilegiada con los Gobiernos europeos para abogar en favor de los intereses de las categorías de personas más vulnerables del continente. Hemos de esclarecer y comprender mejor la naturaleza de nuestra función actual en calidad de auxiliares de los Gobiernos, y la índole de nuestra independencia. Todas las Sociedades Nacionales han de contar con un fundamento jurídico adecuado, de conformidad con los principios de una Sociedad Nacional operante, así como con un conjunto de voluntarios aptos y dinámicos, con órganos de gestión competentes y un órgano de Gobierno responsable (un órgano rector elegido y voluntario). Nos comprometemos a proceder en el curso de los próximos cinco años, a un examen detenido de nuestros estatutos jurídicos, nuestra dotación de voluntarios, las estructuras de gestión y los mecanismos de Gobierno. Es menester reconocer que ya no basta con las donaciones públicas y gubernamentales para financiar nuestras actividades. Hemos de dedicarnos sin demora a la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, mostrándonos dispuestos a considerar cauces comerciales y de otra índole para obtener respaldo financiero, aunque conscientes de los riesgos que conlleva tal proceso. Asimismo, hemos de concebir y respaldar iniciativas de obtención de fondos a nivel mundial que puedan redundar en beneficio de todas las Sociedades Nacionales. Cabrá conceder particular atención a las oportunidades que se ofrecen a las Sociedades Nacionales de Europa central y oriental. El sector empresarial ha prosperado allí hasta el punto de que debería estar dispuesto a contribuir a la financiación de la labor humanitaria. Velaremos por que nuestras actividades de obtención de fondos se ciñan a lo dispuesto en el código deontológico en curso de elaboración a tales fines. Continuaremos aportando a nuestras Sociedades hermanas de países situados allende las fronteras europeas decidido apoyo en lo relativo a su desarrollo institucional y a los programas en favor de las personas más vulnerables. La Conferencia solicita al secretario general que estudie la viabilidad de la organización de una mesa redonda anual de alto nivel que congregue a dirigentes, editores y periodistas de medios de comunicación social para entablar un diálogo sobre nuestras inquietudes compartidas en cuanto a cuestiones humanitarias.
Supervisión del curso dado a la Declaración Nos comprometemos a dar a conocer esta Declaración en nuestras Sociedades Nacionales y a favorecer su puesta en práctica por conducto de nuestros órganos de gobierno y de gestión. La Conferencia solicita a los miembros del Consejo Ejecutivo procedentes de países europeos que constituyan un comité para supervisar el curso que se dé a la Declaración. Además, solicitamos a las Sociedades Nacionales organizadoras de la Conferencia y al secretario general de la Federación que establezcan un plan de acción y un mecanismo de respaldo apropiado -que presentará su informe al comité de supervisión-sobre el curso dado a la Declaración. |