El conflicto armado en la agencia de Bajaur de las áreas tribales bajo administración federal y el distrito de Swat de la provincia de la Frontera Noroccidental se intensificó durante el Ramadán, lo cual obligó a miles de familias a ir a campamentos para desplazados internos o refugiarse en otros lugares. Necesitan urgentemente alimentos y otros socorros, así como asistencia de salud.
Cuando repentinamente arreció el conflicto, más de 200.000 personas abandonaron, prácticamente desprovistas de todo, sus poblados en Bajaur. "Un 80 % de los desplazados está representado por mujeres y niños, quienes ahora se alojan en casa de familias de acogida o en campamentos improvisados en escuelas y otros edificios públicos", declaró el jefe de la delegación del CICR en Pakistán, señor Pascal Cuttat. "Necesitan de todo: refugios, agua potable, saneamiento, asistencia de salud y víveres".
"Hemos visto un aumento vertiginoso del número de personas con heridas por armas que buscan tratamiento en los hospitales públicos locales; esto es una señal inequívoca de un recrudecimiento de la violencia", añadió el señor Cuttat. "La mayoría de los heridos de Bajaur van al hospital Timergara, en el distrito de Bajo Dir, al cual el CICR ha prestado apoyo proporcionando fármacos y demás artículos médicos. Cuando es necesario, los heridos son referidos a uno de los dos hospitales que apoya el CICR en Peshawar".
La respuesta humanitaria del CICR y de la Media Luna Roja de Pakistán
El CICR trabaja estrechamente con la Media Luna Roja de Pakistán para ayudar a los miles de nuevos desplazados. Desde el comienzo de la crisis, las dos instituciones han distribuido víveres a unas 13.000 personas y artículos de primera necesidad a 28.000 personas que tuvieron que abandonar sus hogares.
Los puntos de distribución de agua se establecen en tres lugares en Bajo Dir, región segura más cercana de la zona de combate. El CICR también está levantando instalaciones para el almacenamiento y distribución del agua, a fin de garantizar la higiene básica. Desde que comenzó la crisis en agosto, los dos hospitales apoyados por el CICR en Peshawar han tratado a más de 200 heridos de guerra, los más de ellos procedentes del área de conflicto en Bajaur. Las unidades médicas móviles del CICR, en las cuales hay cirujanos y otros médicos, también prestan asistencia de salud a los desplazados.
En el actual entorno inestable, es necesario el diálogo confidencial con todas las partes para garantizar el acceso a las personas que necesitan asistencia y para garantizar la seguridad del personal del CICR y de la Media Luna Roja de Pakistán. Mediante contactos diarios, el CICR intenta velar por que todos comprendan su cometido y sus modalidades de trabajo como Institución humanitaria neutral e independiente. Mediante el diálogo con las partes también se garantiza que la ayuda humanitaria llegue a quienes más la necesitan.
Desde comienzo de la crisis, el pasado mes de agosto, el CICR también:
- ha provisto al equipo médico de la Media Luna Roja de Pakistán, en los distritos de Bajo Dir y Mardan, fármacos y equipo básico suficientes para efectuar más de 8.000 consultas;
- ha proporcionado paquetes con suministros médicos para el tratamiento de heridos de guerra al hospital Timergara en Bajo Dir y al hospital Parachinar en la Agencia de Kurram;
- ha instalado sistemas para agua y saneamiento en tres emplazamientos para personas desplazadas en Bajo Dir;
- ha proporcionado, junto con la Media Luna Roja de Pakistán, comidas calientes a más de cientos de familias que huyeron de Bajaur a Peshawar, durante la fase inicial del conflicto.
El CICR en Pakistán
Actualmente, el CICR efectúa actividades humanitarias en favor de las víctimas de conflicto armado en las regiones afectadas de la provincia de la Frontera Noroccidental, las áreas tribales bajo administración federal y Baluchistán. En particular, presta apoyo para el tratamiento de heridos de guerra, mediante la entrega de equipo médico y medicamentos a los hospitales a lo largo de la frontera noroccidental y en Quetta. Además, entrega prótesis, órtesis, aparatos de ayuda para caminar, sillas de ruedas y presta servicios de fisioterapia en centros ubicados en Peshawar, Quetta y Muzaffarabad.
El CICR también visita a las personas detenidas en cárceles pakistaníes, donde procura velar por que tengan un trato y condiciones de detención humanos, y por que puedan mantener el contacto con sus familiares. Desde comienzos de 2008, el CICR ha ayudado a familias pakistaníes a comunicarse, por videoteléfono, con parientes detenidos en el centro estadounidense en Bagram, Afganistán y, por teléfono, con parientes detenidos en el centro en Guantánamo, Cuba.
Actualmente, el CICR tiene una plantilla de 427 empleados, de los cuales 45 expatriados.
Para más información:
Marco Succi, Pakistán, CICR, tel.: +92 300 850 81 38
Carla Haddad Mardini,Ginebra, CICR, tel.: +41 79 217 32 26