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23-09-2008 Resumen de actividades Filipinas: las inundaciones agravan la situación de los civiles desplazados por el conflicto Las fuertes inundaciones están agravando la situación de decenas de miles de civiles desplazados por el conflicto en Mindanao. Último informe acerca de las actividades del CICR sobre el terreno El CICR, en colaboración con la Cruz Roja de Filipinas, sigue ayudando a cubrir las necesidades básicas de la población, proporcionando agua potable, socorros alimentarios de urgencia y otros artículos. Desde el 10 de agosto, el CICR ha ayudado a más de 120.000 personas en Mindanao. Panorama general Desde mediados de septiembre, las inundaciones provocadas por un monzón especialmente devastador han ocasionado nuevos desplazamientos entre la población de Mindanao. “Es un doble revés”, declara Christoph Sutter, jefe adjunto de la delegación del CICR. “Lugares como Datu Piang, en el centro de Mindanao, se han convertido prácticamente en islas rodeadas de agua”. Datu Piang, con una población de 8.000 habitantes, tiene que alojar ahora a unas 40.000 personas desplazadas por el conflicto, por las inundaciones, o por ambos. “Todos los lugares públicos –mezquitas, colegios, el patio del hospital y el mercado de pescado– están repletos de desplazados”, añade Sutter. Recientemente, se han inundado varios centros para evacuados en Datu Piang, obligando a los desplazados a trasladarse nuevamente. En el vecino Mamasapano, los desplazados viven en refugios provisionales construidos en la carretera, el único lugar que no ha quedado anegado por el agua. Los delegados del CICR, en colaboración con sus colegas de la Cruz Roja de Filipinas, han empezado a distribuir ayuda tanto en Datu Piang como en Mamasapano. Todo ello dificulta el acceso del CICR a las víctimas. “Aunque nadie ha impedido deliberadamente el paso de nuestros convoyes, no podemos acceder a algunas zonas a causa de los enfrentamientos, y a otras por culpa de las inundaciones”, afirma Cedric Piralla, jefe de la subdelegación del CICR en Davao. Unas 5.000 familias, refugiadas en dos aldeas situadas cerca de Mamapasano, están completamente incomunicadas debido al aumento del nivel del agua. En otros lugares, las personas más necesitadas tienen que caminar hasta los puntos de distribución del CICR porque los camiones que transportan los socorros de emergencia ya no pueden circular por las carreteras cubiertas de lodo. Los constantes desplazamientos de la población constituyen otro serio problema. “La gente que regresa a sus aldeas tiene que marcharse de nuevo a causa de los enfrentamientos, las inundaciones o ambos”, sostiene Sutter. Estos desplazamientos continuos podrían hacer peligrar sus mecanismos de supervivencia (desde principios de 2008, algunas personas ya se han visto obligadas a abandonar sus hogares en cuatro ocasiones). “La situación humanitaria en Mindanao ha tenido sus altibajos en los últimos 25 años, pero en este momento es especialmente grave”, declara el Dr. Robert Paterson, coordinador médico del CICR. Respuesta del CICR y de la Cruz Roja de Filipinas El CICR trabaja en Mindanao desde cuatro puntos: dos oficinas en Davao y Zamboanga, junto con el personal fijo de la ciudad de Cotabato (Maguindanao) y de Iligan (Lanao del Norte). Cada día, entre siete y ocho equipos formados por personal del CICR y de la Cruz Roja de Filipinas trabajan sobre el terreno, en coordinación con las fuerzas armadas y las autoridades locales. En primer lugar, determinan las necesidades de los desplazados y, posteriormente, proceden a distribuir la asistencia en el plazo de unos días. Desde el 12 de agosto, han repartido alimentos y artículos de primera necesidad a más de 84.000 personas. “Los alimentos que suministramos, junto con el arroz distribuido por el Programa Mundial de Alimentos en colaboración con las autoridades filipinas, aportan 1.000 calorías, es decir, la mitad de las necesidades nutricionales diarias de las familias beneficiarias”, explica Isabelle Bucher, delegada de seguridad económica del CICR. “Así mantenemos los mecanismos de supervivencia de la población, al tiempo que evitamos la afluencia masiva de alimentos, lo que podría provocar el colapso de los mercados locales”. En algunos casos, las mismas familias han recibido una segunda distribución de alimentos (prevista para un mes). Los beneficiarios son tanto personas desplazadas alojadas en centros para evacuados como personas que viven con familias de acogida. El CICR también ha suministrado agua potable y saneamiento para más de 40.000 personas desplazadas. Incluso antes de la actual crisis, los delegados del CICR ya habían construido instalaciones de agua y saneamiento en emplazamientos en los que preveían albergar a personas desplazadas, como así ha ocurrido, y en los que sigue trabajando. "Cuando hay una emergencia, la prioridad no es la salud per se”, sostiene el Dr. Paterson. “Si la población tiene agua potable, alojamiento, comida y un sistema de eliminación de residuos, se pueden prevenir la mayoría de las enfermedades, y será menos necesaria una intervención en ese ámbito”. De todos modos, algunas medidas, como la vacunación contra el sarampión, son necesarias en circunstancias en las que hay muchas personas viviendo juntas. El sarampión puede ser causa de discapacidad o muerte entre los niños, especialmente si están débiles, como suele ser el caso, según el Dr. Paterson. Añade que “la respuesta de las partes concernidas –Gobiernos y organismos humanitarios– ha sido magnífica, especialmente en lo que respecta a la vacunación espontánea contra el sarampión”. El CICR ha ayudado a los centros sanitarios y proporcionado asistencia a los heridos de guerra y a las personas desplazadas. Los delegados del CICR están comprobando la situación de las personas detenidas en relación con el conflicto e investigando las denuncias de que no se están tomando suficientes precauciones para proteger a la población civil de las consecuencias de los enfrentamientos en el centro de Mindanao. El CICR trata estas cuestiones bilateralmente con las partes en el conflicto. Por último, el CICR tiene previsto lanzar una campaña de información de la población que vive en zonas de Mindanao afectadas por el conflicto, para la cual se ha elaborado una serie de carteles que advierten de los peligros de los artefactos sin estallar. La operación de emergencia del CICR y la Cruz Roja de Filipinas se suma a los esfuerzos realizados por los organismos del Gobierno filipino y por otras organizaciones internacionales. El CICR en Mindanao: cifras y datos Desde que comenzó la crisis, el 10 de agosto de 2008, el CICR:
Actividades en el resto de Filipinas El CICR continúa trabajando en el resto de Filipinas, donde sigue de cerca la situación de los civiles afectados por el conflicto entre las fuerzas armadas de Filipinas y el Nuevo Ejército del Pueblo, en el sur de Luzón y en Visayas (en el centro de Filipinas). Los delegados del CICR se reúnen con las familias afectadas, en especial con las víctimas de violaciones del derecho internacional humanitario y con las personas desplazadas por los enfrentamientos, y abordan las preocupaciones de la Institución con las partes en el conflicto. También desarrollan proyectos de agua y saneamiento en las zonas más afectadas por el conflicto. El CICR también visita a los detenidos y apoya los trabajos en materia de suministro de agua, atención médica y hábitat en 26 cárceles, beneficiando así a unos 14.000 detenidos. Desde principios de 2008, ha repartido artículos de higiene a más de 7.500 detenidos de 8 cárceles, y su programa de visitas de familiares ha permitido a más de 400 familias visitar a sus parientes recluidos en diversos centros de detención. El CICR organiza a menudo actividades destinadas a concienciar a todas las partes sobre la importancia del derecho internacional humanitario y los principios humanitarios básicos. Sólo en el mes de septiembre, celebró numerosos eventos acerca de este tema, entre ellos, un seminario de tres días al que asistieron 21 oficiales superiores de policía. El CICR colabora diariamente con la Cruz Roja de Filipinas en Mindanao y en el resto del archipiélago. Para más información: Iolanda Jaquemet, CICR, Manila, tel.: +63 90 86 83 82 64 Simon Schorno, CICR, Ginebra, tel.: +41 79 251 93 02 |